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El día en que no haya nada sobre lo que escribir será en día en el que la soledad esté en soledad. El día en que lo descompuesto se haya descompuesto y lo muerto haya muerto. Ese será el día en el que todo lo que conocemos e ignoramos desaparecerá. Y ese será el día en que no habrá nada de qué hablar, ni nada con qué hablar, ni nadie que hable, ni idioma alguno. Será un día en el que no habrá nada que inspire más música, pues no habrá nada hermoso ni horrible que pueda crear sensaciones que fomenten la inspiración. Ni siquiera habrá inspiración ni nadie que pueda ser inspirado por nada. Tampoco esa nada existirá.
No existirá la existencia, y tampoco el no del no de la no existencia. Si se pudiera cambiar este estado no se haría, pues no existiría ninguna forma ni nadie que pudiera cambiarlo. Inexistencia por ninguna parte, pues las partes no existirían. En la nada no hay nada, ni siquiera nada.
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