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Ya terminó la llamada Semana Santa, supuestamente, semana o periodo en el que recordamos la vida de Cristo, digo supuestamente porque más que un recordatorio que a la vida de “Nuestro Señor” hacemos un recordatorio de lo que dijimos en las vacaciones de Navidad que son similares a estas, sobre los planes que teníamos para irnos de vacaciones esta semana que acabamos de terminar.
Para toda la gente quiera o no admitirlo, creyentes y no creyentes, este periodo es vacacional, un periodo de descanso, un periodo de todo tipo menos cristiano.
Sí, ahora diréis que los andaluces la viven con mucha emoción, cantas saetas, las hermandades salen con sus mejores galas, algunos cumplen penitencia andando descalzos o haciendo un recorrido arrodillado, porque claro, han hecho una promesa y tienen que cumplir una penitencia; una penitencia que para mí no es otra que verlos una y otra vez en los telediarios, la misma señora “cantando” una saeta, la misma llorando... tres veces al día sin contar los avances, y por supuesto, ver los anuncios de las películas que van a emitir, si señores, aquellas películas tan taquilleras que baten record de audiencia, aquellas que emiten todos los años como pueden ser “María madre de Jesús”, “Jesús de Nazaret”, “El principio”, “La Biblia”...por el amor de Dios (y nunca mejor dicho), que han emitido una película sobre la vida del Papa Juan Pablo II, que cuado la vi anunciar no podía creer lo que estaba viendo.
Pero sin duda alguna queda una penitencia que se podría considerar doble, hablo de los “pequeños” atascaos que se forman y que intentan solucionar mediante la operación salida y la operación retorno, una penitencia que puede llegar a durar unas seis o siete horas de viaje en un simple trayecto como es Madrid-Valencia, penitencia que hice yo por enésima vez, penitencia que hace que observes cada movimiento de los viajeros del coche de al lado, ver que comen, con quien están hablando en cada momento, si te gusta su ropa, y si es posible conocer al chico o chica de tu vida al que seguro que volverás a ver en la operación retorno. En ese momento es cuando te acuerdas de Cristo, de su madre, de Dios y de toda su Santa Iglesia, y de la hora en que crucificaron a éste, ¡madre de Dios!
Pero en fin, que se le va a hacer, es Semana Santa, periodo en “el que recordamos que Jesús murió por nosotros”, eso sí, hay que recordarle comiendo torrijas mientras tomamos el sol, eso si que es recordar a alguien.
Así que para finalizar, espero que hayáis pasado una buena Semana Santa, y que no tuvierais que hacer mucha penitencia, ya que ahora viene perder todas las calorías cogidas, y eso si que es un sacrificio de los gordos.
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Una tradición, no hay más vuelta de hoja. Y lo de los andaluces (por la parte tan directa que me toca) ole sus huevos (perdón por la expresión) por hacer esas duras penitencias que muy pocos serían capaces de llevar a cabo año y año como tú bien has dicho, será repetitivo si, será siempre lo mismo, pero esas personas tienen muchísimo mérito y no creo que deban pasar inadvertidas...
Lo de las torrijas se pueden comer, y de hecho hay gente que lo hace, durante todo el año no es exclusivo de semana santa.
Y si, muchas quejas de la semana santa, pero bien que nos aprovechamos...
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