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Hoy te has despertado al mediodía y has buscado una explicación al desastre que tus ojos están viendo. Todo está destrozado.
Te duele la cabeza, no recuerdas nada. ¿Esto es obra tuya?
De repente, recuerdas que tienes un trabajo, un hijo a custodia compartida, y un “home cinema”. Es martes, no puede ser. Recuerdas que ayer, sin motivo aparente, arremetiste contra todo, absolutamente todo lo que un día compraste para sustituirla a ella. Todavía la quieres.
Buscas tu teléfono móvil, necesitas decírselo, pero solo hallas cristales, cables y algo que parece una batería de lo que pudo ser un teléfono. Gritas, lloras, ¿ries? Y finalmente echas a correr hacia el balcón. Te lanzas al vacío y descubres que el tiempo que has tardado en caer es el mismo que has tardado en vivir.
Despiertas de la pesadilla, también llamada vida.
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